Los días grises parecen no tener fin.
Algunas risas, encuentros y reencuentros con viejas amistades, visitas familiares...pequeños destellos de luz entre las sombras de la tristeza que inunda estos fríos días de invierno.
En medio de tanto pesimismo es complicado escoger el camino correcto. Miles de salidas pasan por delante de mi, pasan y se van. Ninguna parece demasiado buena. Ninguna por la que merezca la pena luchar o eso es lo que a mi me parece. Por donde ir ?
Pasa el tiempo y sigo en el gran paraíso de la soledad. Me acuerdo que solía decir que había pocas cosas tan fantásticas como la de poder elegir en cada momento lo que hacer, donde ir, con quien, pero las cosas han cambiado sensiblemente. Puedo sentir que necesito alguien a mi lado. Alguien con quien compartir las grandes cosas del día a día. Alguien que se interese, que me escuche, que me ame, que me quiera.
Tal vez esa necesidad imperiosa de estar acompañado en este viaje puede hacer que no vea las cosas con el grado objetivo necesario y haga que confunda los sentimientos.
O puede que no me conozca lo suficiente como para saber que quiero y tenga que esmerarme por descubrirme si realmente busco poner fin a tanto silencio.
Quiero recuperar la ilusión por la vida, la magia, fantasía y sobre todas las cosas enamorarme como la primera vez.