lunes, 28 de junio de 2010

Uno blanco, uno negro...

Uno blanco, uno negro....
Parecian mis dos grandes caras.

El blanco:

El optimista, el risueño y alegre, el que tiene una fuerza sobrenatural y hace que crea que puedo con todo, el que me da la paciencia justa y necessaria para afrontar los retos que van a cruzarse por mi camino, me da ganas de vivir y de mejorar dia a dia en todos los aspectos posibles, las ganas de hacer sentir bien a la gente, a los mas queridos, a los amigos, el guardian de la esperanza y la felicidad.

El negro:

El desorden, la indiferencia por todo lo que me rodea, el de los altos y bajos, desanimo, la ira, la envidia, el del derroche de apatia, dias grises, tristes, pobres de espiritu de superacion, negacion y desesperacion, soledad, dificultad, el que convierte cualquier dia en una cuesta interminable.

El blanco y el negro:

Generalmente suelen mezclarse con frecuencia en un gran abanico de colores que hacen que los dias acaben mas o menos complementados, aunque a la hora del balance quede esa pizca agridulce que no es mas que unas pequeñas gotitas que tiñen, mas o menos, la claridad con la que podria terminar el dia.
Solo se trata de saber jugar la partida, todo lo negativo es aplicable a lo positivo para mejorar y no rendirse jamas.
Transformar los malos sentimientos en energia para no desfallecer.
Aprovechar cada aspecto de la naturaleza. De nuestra naturaleza, que por muy enzarzada que parezca, siempre hay un claro por donde se cuela un rayo de sol.

Uno blanco, uno negro....
Parecian mis dos grandes caras.

Debo ordenar mejor mis calcetines.